Andrés Matías Pinilla


Iván Ordóñez: ¿Desde cuándo empieza su interés por el arte?

Andrés Matías Pinilla: No estoy muy seguro. Me daban curiosidad algunas cosas cuando era un peladito, cosas que hoy día trabajo desde el arte, pero que en su momento fueron fijaciones inocentes. Me interesaba la licuadora Oster de base metálica y me apasionaban las sanducheras. Por un buen tiempo me detuve en los números, el piano, una mosca (la drosophila melanogaster), la magia (Harry Houdini, David Copperfield, Juan Tamariz, Lorgia, José Simohns y hasta Gandalf el Gris), la publicidad, los gringos, la fama, las avestruces, la Fiat Mirafiori, el circo, los rock-stars y seguramente otras cosas más. El arte como actividad llegaría con la academia, nunca supe muy bien de qué se trataba, quizás aún no lo tenga muy claro, pero me proporciona un terreno lo suficientemente amplio y místico como para poder hacer lo que se me da la gana y que me lo celebren o lo repudien.

Hay una definición de arte que siempre me ha gustado; aunque esto no se trate de buscar la verdad sobre su significado la mantengo presente: “El arte es la técnica del principio”. Un profesor de teatro clásico griego que tuve en la universidad me preguntó en una de sus clases que qué significaba la palabra arte, alcancé a balbucear un par de cosas que fueron silenciadas fieramente con susodicha definición, sinceramente no la entendí, tampoco he logrado descifrarla hoy día, pero ahora que lo pienso es posible que desde ese momento haya nacido mi interés por el arte (2005-2006), ya le respondí la pregunta.

I.O: ¿Qué problemas estéticos, ideológicos o conceptuales ha desarrollado en su trabajo?

A.M.P: Creo que todo ser humano que no encuentra un rol concreto en la sociedad se autodefine artista. Procuro de primera mano una atención escueta por las cosas, si no me llaman la atención las dejo de lado, si me estimulan me detengo y tomo cosas de ahí, las voy avivando o intensificando hasta llegar a un resultado plástico. Tomo el arte como un lenguaje, al igual que la literatura, el cine o la música, determina un escenario en el que uno pone a jugar las ideas. Si de momento estoy pensando en espacios íntimos oriento todas las cosas que tengo o que me llegan en función de detonar eso. Con los títulos de mis proyectos he manifestado posturas: Odio la ensalada casera o No soy un Rock-Star, soy un Amo de casa. Me importa que las propuestas que vienen del arte afirmen una posición y trasluzcan al artífice detrás de las imágenes o los objetos producidos, es ahí donde realmente se empiezan a entender cosas.Valdría la pena agregar la pregunta: ¿Qué problemas económicos, financieros o porcentuales ha padecido su trabajo?

I.O: ¿Qué técnicas, medios o lenguajes ha trabajado?

A.M.P: Lo primero fue el dibujo. Me gustaba dibujar cosas que veía en televisión, de series animadas, de películas, juguetes o cualquier cosa. Como a los 11 años entré a una pequeña academia de dibujo, muy estricta, no como los departamentos de arte de ahora. Allá tuve mi formación en teoría de la luz, del color, figura humana, construcción espacial y perspectiva, cosas con las que no me volvería a encontrar jamás pero que hoy día son unas valiosas herramientas. En mis primeros semestres de universidad empecé a trabajar en video, más adelante me pasé al sonido y después a la animación 2D, hacía cortos o interactivos dibujando y coloreando los fotogramas a mano. Luego retomaría el dibujo, ahí estuve unos buenos años hasta entender que lo que realmente me gustaba era la escultura y la instalación, y cómo olvidar mi amor por la serigrafía y la pintura.

He trabajado con todos los medios posibles, realmente no puedo decir que me haya quedado con alguno en especial, cada idea que se me ocurre se resuelve mejor en uno que en otro y gozar de cierta destreza para navegar entre todos me hace muy feliz.

I.O: ¿Qué temáticas ha desarrollado en su trabajo?

A.M.P: Recientemente he trabajado desde la vida cotidiana, buscando la pintura en lugares comunes como habitaciones, salas o cocinas y pervirtiendo objetos utilitarios como variables para componer. Mis procesos han sido señalar, ordenar y tomar decisiones. En estos dos últimos años La Casa como entidad ha sido mi materia de trabajo, no sólo como objeto sino con todo lo que sucede dentro de ella, un interés por intelectualizar acciones domésticas corrientes y ordinarias con fines plásticos.

Tengo otro tipo de proyectos que he decidido trabajar a lo largo de mi vida: una serie de retratos temáticos de artistas colombianos, es quizás uno de los que más me divierte. Por otro lado trabajo con Internet. La obras: El Presidente está muerto o ¿Quién se llevó el queso, al millonario y la vaca? son escenas fabricadas con imágenes que consigo usando herramientas de Google que efectúan asociaciones formales o de contenido. Parto del resultado digital para realizar luego dibujos a lápiz de color en gran formato. Ahora estoy en otras cosas, siempre me han gustado muchas cosas, no abandono una idea para pasar a otra sino simplemente dejo una memoria latente para perderme en algo nuevo.

I.O: ¿Qué artistas han influenciado su trabajo?

A.M.P: Aunque la lista de referentes está más llena de otras cosas como músicos, realities, propagandas, épocas, películas, teóricos-directores-escritores de cine, tiendas, Internet y no sé que más, vale mencionar en principio a Duchamp y a Warhol, por los que tengo una obsesión descontrolada. Rembrandt, Monet, Klimt, Schiele, On Kawara acudo a ellos en momentos de desesperación. De los Contemporáneos sigo muy de cerca el trabajo de Andrea Zittel una de mis mayores influencias y de mis favoritas. Neo Rauch, el realismo socialista como tema de trabajo me seduce cada vez más. Elmgreen & Dragset, Hirst (las droguerías), Mona Houtum, Baldessari, Yoshitomo Nara, Erwin Wurm, Cattelan, Tony Cragg, Hans Haacke…

I.O: Hablemos sobre sus proyectos 

A.M.P: El primero grande fue Odio la ensalada casera, en la etapa más adolescente de mis procesos. Fue una serie de autorretratos en dibujo y serigrafía que trabajé como proyecto de grado. En este decanté lo bueno y lo malo de pasar por una academia como vía para acceder a un mundo del arte. Decidí dejar de lado casi todo lo que me enseñaron y enfocarme exclusivamente en lo que creía era lo que sabía hacer mejor: Lo que se me daba la gana. La manera en que me retrataba era imitando a mis ídolos de adolescencia, rockeros famosos que marcaron a generaciones en la historia e incluso lograron dar inicio a grandes olas y movimientos, me seducían sus vidas y las poses que nos hacen recordarlos simbólicamente como una idea. Me encerraba en el baño, me maquillaba como estos, me ponía atuendos y trataba de imitar las muecas capturando el clímax de la pose. De alguna manera era ubicarme en ese pequeño espacio del que goza el actor de teatro cuando está disfrazado en el camerino, se mira al espejo y se encuentra en un estado intermedio entre él y el personaje a interpretar en las tablas.

Superado, en apariencias, este afán por el Rock-Star, comencé a trabajar en varios proyectos pequeños a la vez: Los retratos temáticos de artistas colombianos en los que les hago todo un estudio antes de resolver algo. Ubico su figura en el campo colombiano, lo que han dicho, escrito y su obra… lo que he hablado con ellos, las cosas que usan o les gustan o el personaje que son, de todo esto sale el retrato. Otro es This is About Love, son reproducciones en dibujo de obras de pintores minimalistas gringos a los que les inserto un retrato de la cantante y ex-esposa de Kurt Cobain, Courtney Love… esto fue una idea que me dio el canal de televisión Vh1, con sus comerciales de cultura pop. Love y la pintura minimalista en el siglo XX pueden ser el resultado de tanto consumir imágenes sin tener tiempo de tragar ni digerir. Luego de esto fueron Os & los pejelagartos crocantes y Os & las ratas de Atenas, dos fases de un mismo proyecto, el primero una instalación, para la feria de arte contemporáneo La Otra del 2011, con láminas de fórmicas de distintos colores instaladas directamente en las paredes, el techo y el piso del lugar, haciendo una gran pintura espacial, o como yo la llamo, pintura HD-XD-3D. Y la otra fase, una serie de micro instalaciones con dibujo, materiales restaurados y objetos comprados.

El Presidente está muerto sería el primero de mis dibujos en gran formato realizados con aplicaciones en Internet, del que ya le hablé anteriormente. Los últimos proyectos han sido Escalera a la Sanduchera y No soy un Rock-Star, soy un Amo de casa donde retomo la figura del Rock-Star, ya no como estas estrellas a las que personificaba, sino como una forma de adscribirse dentro del arte. El artista joven colombiano está más cerca de la figura del amo de casa por ciertas condiciones que lo permean, sea el hecho de que su taller siempre ocupa un lugar dentro de la casa (el garaje, el jardín, el patio, el cuarto debajo de las escaleras) que de cualquier otra versión europeizada.Ahorita me encuentro trabajando en cosas nuevas, distintas y parecidas.

I.O: ¿Cuántas exposiciones ha tenido?

A.M.P: Recientemente tuve una exposición individual en la Galería Santa Fe, proyecto ganador de una de las Becas de circulación que otorga el IDARTES. He participado en diversas colectivas en galerías, espacios independientes, curadurías y premios a nivel nacional, en el 14vo salón regional de artistas de la zona centro, en la feria de arte contemporáneo La Otra, en Cartagena con el Pop-up de Valenzuela Klenner, en el V salón de arte Bidimensional de la Gilberto Alzate Avendaño, entre otras.

I.O: ¿Qué artistas colombianos le interesan?

A.M.P: Mi favorito: Bernardo Salcedo. Leyla Cárdenas, Manolo Bellojín, Carlos Rojas, Lorena Espitia, Miler Lagos, Juan Carlos Delgado, Carlos Castro, Álvaro Barrios, Gabriel Sierra, Consuelo Gómez, Doris Salcedo, Humberto Junca, hay muchos.

I.O: ¿Qué opina del arte colombiano?

A.M.P: Esta es una pregunta que me ha llegado muchas veces, más que todo por personas fuera del campo que esperan una respuesta amable y positiva, o una devastadora y decepcionante contestación. Mi opinión no va más allá de mencionar que tenemos una historia del arte donde sus actores han tocado todos los puntos, han insistido con sus propuestas hasta que encontraron un mercado favorable que los sentó en la comodidad de no tener que cuestionar su trabajo nunca más, o no fue favorable y se tuvieron que rendir. Faltan ideas frescas, actualmente todo parece arte hecho para las galerías…

I.O:¿Cree que hay algo que defina una cierta colombianidad en el arte que se produce por colombianos o en Colombia?

A.M.P: Hay dos pequeñas corrientes de lava. Una, la que toman los artistas que deciden hablar de lo puramente colombiano, o sea la falta de identidad, la violencia, el narcotráfico, Uribe, guerrillas, paramilitarismo, Colombia es pasión, etc, la vía práctica para asegurarse figurar como artista local. La segunda, los que replican a los gringos, a los brasileros y a los europeos, viajan, ven y se enteran, se aleccionan y vuelven creyendo que ya se saben la fórmula del arte contemporáneo. Insisto, faltan ideas frescas, no se trata de no tener referentes o de no decir cosas que ya se han dicho de otra manera, es solo falta de honestidad, eso sí que es bien colombiano. A pesar de todo el panorama tan horrible que menciono, hay muchos artistas muy buenos acá.

I.O: ¿Qué opina de la curaduría?

A.M.P: La curaduría es otra manera de crear contenido, no escoger alegremente cosas porque sí para ponerlas en un espacio. Una buena curaduría permite relacionar cosas que provienen de un productor con las de otro a través de una lógica que un tercero elabora entre éstas. Siendo una labor responsable creo que está muy bien.

I.O: ¿Qué opina del mercado del arte?

A.M.P: Aun no tengo un mercado para mi arte, no sé cómo se encuentra tampoco. Considero importante que la producción de un artista no se debe ver afectada por un afán de figurar para vender. El modelo contemporáneo plantea un sinfín de escenarios para comerciar con obras, con objetos más que con ideas: ferias, galerías, subastas, vendedores por catálogo, dealers, comercio web, cualquier cosa que uno se imagine. Nada sería más sano que vender directamente desde el taller, tanta necesidad por tener “esos” intermediarios corrompe.

I.O: ¿Qué opinión tiene de las ferias de arte?

A.M.P: Se suponen una de las plataformas, aparte de las Bienales, más importantes que suceden para el campo artístico de una ciudad. No sólo es la oportunidad de mostrar a un público más amplio e internacional, sino de que le den a uno la posibilidad de ver qué se produce en otras partes. Pero claro, no todo es tan hermoso como suena, la posibilidad de ver y mostrar aquello que validan ciertos personajes a la cabeza de estos espacios. Creo que lo que trae de importante una feria como ArtBo a Bogotá o Art Basel a Miami son los apéndices o aquellos espacios que nacen en respuesta, como lo han sido La Otra, Odeón o Ruta Circular.

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