Iván Argote


 

Iván Ordóñez :¿Desde cuándo empieza su interés por el arte?

Iván Argote: Conscientemente y de una manera más objetiva, es decir, el arte de los artistas que hacen obras de artes, exposiciones, etc… desde el final de mis estudios de diseño gráfico en la Universidad Nacional, cuando hice la especialización de nuevos medios de la escuela de Cine, en donde descubrí el trabajo Dan Graham, de Wolf Vostell, Nam June Paik… gran fan de Fluxux. Luego cosas de Bruce Nauman, David Hockney, de Sophie Calle, de Barbara Kruger, y otras que no recuerdo. Luego de la universidad, no me interesé tanto, trabajé en publicidad, y fue después en Francia que me dieron ganas de entrar a una escuela de arte.

I.O: ¿Qué problemas estéticos, ideológicos o conceptuales ha desarrollado en su trabajo?

I.A: Bueno, yo lo pondría más en términos de cuestionamientos o preguntas. Tal vez aún no he desarrollado mucho, o tal vez no me interese desarrollar. Me interesa preguntar varias cosas en distintos niveles (formales, éticos, sociológicos y políticos): me interesa generar preguntas sobre el cómo ínteractuamos con los otros, sobre cómo nos asumimos en tanto que individuos y cómo nos asumimos en tanto que sociedad, existencial y pragmáticamente. Luego me intereso también en cómo interactuamos con la arquitectura, con la ciudad (siempre he vivido en ciudades grandes), tratando de hacer salir a flote el cómo la ciudad por su estructura guarda en sí problemáticas políticas e históricas que se hacen visibles constantemente, por el urbanismo, por la idiosincracia. Formalmente he sido cercano a la imagen, y particularmente a la fotografía y al video, en un principio desde un ángulo amateur, cómo vemos y usamos las imágenes a un nivel común. Formal también mi interés por el hacer imágenes como acción performativa, tomar fotos como acción más que como producción. A mí me gusta reaccionar a condiciones o contextos precisos, en esa medida también reacciono con respecto a las situaciones en las que intervengo profesionalmente y busco jugar con mi lugar en tanto que artista, expositor, y juego también con el estatus de los otros que hacen parte de sistema, curadores, galerías, galeristas y por supuesto espectadores. Cada vez más me interesa ligar eventos o situaciones privadas, muy reducidas, a contextos históricos amplios, o de gran peso, y crear analogías, alegorías o simples comentarios sobre lo uno partiendo de lo otro.

I.O: ¿Qué técnicas, medios o lenguajes ha trabajado?

I.A: En un principio muy ligado a la fotografía, mirando fotos y haciendo fotos. Luego el video que constituye un 40% de mis trabajos. Cada vez más, el medio que uso es menos determinado y experimento con otras formas, instalaciones, objetos, acciones e incluso proyectos administrativos, cuya forma se articula sobre estructuras burocráticas (como administrar o usar el dinero de una exposición, el espacio)

I.O: ¿Qué temáticas ha desarrollado en su trabajo?

I.A: Tal vez esta pregunta encuentre respuesta en aquella sobre los problemas estéticos.

I.O: Hablemos un poco sobre sus proyectos.

I.A: Mis proyectos son negocios, a pequeña y mediana escala, con las situaciones que me rodean, en tanto que habitante de un lugar, nacido en un lugar; peatón, artista, público, pasajero, extranjero, hombre, etc. Cada una de estas informaciones y muchas otras hacen parte de una construcción que mas allá de ser personal, se crea en relación con un contexto, cargado de historia, de autoridad, de influencias económicas, políticas, morales, éticas y religiosas. Me interesa lanzar piedritas, o hacerle cosquillas a las bases sólidas sobre las que construimos nuestra percepción de mundo, de verdad, y bajo las cuales asumimos maneras de ver y pensar. Busco que la forma de mis trabajos, más allá de lo que se ve, sea un reflejo de un comportamiento hacia la sociedad y hacia la forma. Trato de hacer pensar a la manera como hacemos la forma, las cosas, e intento que sea esa manera la que genere comentarios sobre los temas que me interesan.

I.O: ¿Qué artistas han influenciado su trabajo?

!Todos! porque me interesan y porque no, y bueno, para ser honesto, no sólo artistas me interesan, y que sí hay muchos que me interesan. Creo que un principio hablé un poco de esto, pero no quiero extenderme. Es solo que el arte referenciado al arte me parece aburrido y hasta pretencioso. Me interesan muchas cosas, Alfredo Gutierrez, su voz y algunas de sus letras, Wittgenstein y sus escritos sobre la certitud, la manera como en Brasil para responder una pregunta como “¿Quieres comer?” responden “Quiero”, la manera extraña de expresar el gusto por algo en Francia, el extraño caminado de las adolescentes japonesas, la increíble curiosidad de Bruce Nauman, los pasitos de danza de Cuningham sobre video de Paik, las obras de mis amigos, las expresiones idiomáticas, las marcas sobre cemento fresco, los graffitis políticos, las noticias, algunas series de TV, otras muchas otras músicas como la Surf, el folclor tibetano, los artistas que en la historia han tenido pactos con el diablo, Paganini, Robet Jhonson, etc, el joropo, el baile del joropo que también tiene sus diablos.

I.O: ¿En cuántas exposiciones ha participado?

I.A: personales, contando a lo grande 8, a lo pequeño, 3. De grupo varias, a lo grande unas 50 a lo pequeño unas 20.

I.O: ¿Qué artistas colombianos le interesan?

I.A: Pues es hasta hace poco que comencé a conocer artistas colombianos, porque cuando me vine a vivir a Francia no tenía una formación ligada con el arte en particular y no tenía buenos puntos de referencia. Ahora he comenzado a conocer artistas colombianos, gracias a viajes de ellos o míos. Y la verdad me interesa mucho lo que hacen, por ejemplo Alberto Baraya (tan gentil además), Nicolas París e Icaro Zorbar con quien participamos en la Bienal de Sao Paulo, que tienen trabajos súper buenos, con gran madurez los dos y mucha poesía. Alberto Lezaca quien me dio un curso cuando empezó a ser profesor en la Universidad Nacional, y hace unos meses tuve la oportunidad de re-conocerlo con un trabajo formal fuerte, interesante, ligado a muchas cosas, la arquitectura, la imagen digital. Francisco Camacho, súper también lo que hace, como introduce al arte dentro de problemáticas sociales concretas. Carolina Caycedo, quien de otra manera actúa sobre el mismo ámbito, el arte como opción o laboratorio social. También he podido ver cosas de Carlos Motta, quien trabaja en esto también de manera muy seria, con un pensamiento muy estructurado y un gran compromiso. Otros que conozco menos, pero he visto cosas que me interesan mucho, Juan David Laserna, Edwin Sanchez, Gabriel Sierra, por supuesto José Alejandro Restrepo, Rosario López, Antonio Caro, Doris Salcedo, Jorge Ávila.

I.O: ¿Qué opina del arte colombiano?

I.A: Primero no siento la autoridad para opinar de manera general sobre el arte colombiano, primero no conozco muy bien la escena, cuando me fui tenía una visión un poco sesgada, una gran ignorancia, y ahora descubro muchas cosas con gran admiración. Luego de lo que conozco, no se si haya una especificidad colombiana, la información va muy rápido, cada vez más la gente viaja, hacia y afuera de Colombia. Seguro hay especifidades, ligadas al lenguaje, al uso del humor por ejemplo, a una cierta recursividad discursiva, formal, pero igual veo también paralelos con lo que pasa en otras partes. Ahora bien, tal vez en el ámbito latinoamericano hay algunas cosas ligadas a una ética de producción poética que son particulares, que no son semejantes a las perspectivas europeas o estadounidenses o asiática, que no son completamente distintas, pero que toman otros caminos, dejando un poco de lado el cinismo del arte contemporáneo de principios del 2000 y que están asumiendo más una visión crítica hacia el pasado colonial, el presente post-colonial, post-capitalista, la carga modernista, pero no necesaria literalmente, desde la forma, desde la poesía.

I.O: ¿Cree que hay algo que defina una cierta colombianidad en el arte que se produce por colombianos o en Colombia?

I.A: Tal vez la respuesta anterior de pistas sobre una posible respuesta a esta pregunta. Añadiría que siempre he desconfiado del chovinismo o del nacionalismo a cualquier nivel y en esa perspectiva, trato de no utilizar ese camino para acercarme al trabajo de la gente, prefiero hablar de lo particular.

I.O: ¿Qué opina de la curaduría?

I.A: Que es un medio interesante, que es un herramienta para generar pensamiento, confluencias, contradicciones, tonos, discursos y anti-discursos. He hecho algunas curadurías y también he trabajado en proyectos muy de cerca, en colaboración con curadores. Es muy interesante el intercambio por la información que manejamos los unos y los otros, las perspectivas. Me gusta mucho, de algunos curadores que conozco, la capacidad y la entrega con la que tratan de entender la obra de los artistas, no se si sea el caso de todos, pero creo que es interesante la pasión y la admiración con la construyen caminos, o visiones, o percepciones.

I.O: ¿Qué opina del mercado del arte?

I.A: También es una pregunta muy general, hay varios mercados. Hablo desde donde conozco, desde mi relación con galerías, con galeristas, coleccionistas. Pienso que es estimulante, ariesgado, aventurero, apasionado y apasionante. Siento que seguido se caricaturiza mucho y siento que seguido se utilizan casos excepcionales para crear visiones generales que no tienen en cuenta la realidad general de lo que es el mercado del arte. Por ejemplo admiro a muchos galeristas por el riesgo que corren al creerle a un artista, a acompañarlo, y me da tristeza ver que a veces son muy criticados por otros que no arriesgarían un mes de salario por poner a andar un proyecto. Es algo que estimula también y que crea escenas emergentes. Las instituciones son muy rígidas, en todas partes, los museos no crean escenas artísticas, los centros de arte alternativos son débiles y no pueden soportar la producción de muchas obras, de muchas exposiciones. Las galerías ayudan mucho en la emergencia del arte, se arriesgan, arman proyectos, exposiciones, descubren artistas, los apoyan a diferentes escalas. Por supuesto hay casos bobos, o cosas que son pura mercancía y que hacen ruido por que son costosas, estrambóticas, pero esa no es la mayoría del arte que se hace en el mundo, es la minoría. Incluso, por más que uno esté en contra de muchas esas cosas, a veces ayudan a dar una nueva visibilidad al arte, en esferas que no eran cercanas. De otro lado hay también varios tipos de coleccionistas, hay gente que tiene una gran pasión, verdadera, un poco irracional de hecho, que siguen con detalle las obras, los artistas, que además vienen de medios muy distintos, de empresas, intelectuales, médicos, gente de las finanzas, de la publicidad, del cine, de las ciencias humanas. Eso genera también un diálogo interesante, y genera formas híbridas (las colecciones) muy curiosas a explorar. También hay un tipo de coleccionismo de pretensión o de estatus social, del cual no tengo idea de su proporción con respecto al coleccionismo en general, un coleccionismo que es un poco torpe o superficial, que conozco poco pues poco me interesa.

I.O: ¿Qué opinión tiene de las ferias de arte?

I.A: Las ferias son particulares, cuando tuve la oportunidad de ver por primera vez, las primeras veces fue interesante ir a tratar de descubrir cosas, y pasa: hay cosas qué descubrir. Luego, cuando ya vi varias, y comencé a tener más ubicación con respecto a la manera como se hacen, las galerías que participan, ciertos artistas que son constantes, se siente un poco más plano. De otro lado hay que decir que hoy en día son un espacio de visibilidad importante, y como decía antes, son en muchas ocasiones un gran apuesta económica para galeristas y artistas.

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