Venuz White


Iván Ordóñez: ¿Cómo empieza su relación con el arte?

Venuz White: Mi relación con el arte empieza a través de la literatura, la posibilidad de imaginar los personajes y sus universos, me llevo a interesarme en la narrativa de la imagen para sugerir esos mundos invisibles. La observación y contemplación de las formas naturales me condujo a utilizar el color como herramienta de expresión. Como medio llegue por accidente a la pintura. Una anécdota que siempre cuento de por qué terminé siendo pintora, fue porque durante varios meses había trabajado en un proyecto de video cuando estaba en los Andes y el único computador de la universidad, en ese entonces, se fritó y se perdió todo el trabajo. Ese día sentí que no quería tener una aproximación a mi creación que no dependiera de mi relación directa con la materialización de mi obra, así simplemente decidí que iba a ser pintora y arranqué a pintar al otro día.

I.O: ¿Qué problemas estéticos, ideológicos o conceptuales ha desarrollado en su trabajo?

V.W: Mi obra reflexiona sobre el origen, la creación y la huella a través del concepto del amor, el micro y el macrocosmos, el misticismo y la biología. En ese interés por la naturaleza oculta de las formas, la exploración con la corporeidad del color y sus reacciones químicas, me permitió de manera metafórica sugerir esos paisajes invisibles, viajando desde el micromundo en una nube hasta la naturaleza celular de un amor químico.

I.O: Hablemos sobre el desarrollo general de su obra

V.W: Siempre me ha interesado el color y sus implicaciones simbólicas, me aproximé a la pintura desde un punto de experimentación con instrumentos no propios de la pintura tradicional. Empecé a utilizar el color como una metáfora de las relaciones entre los seres humanos, el color tiene un temperamento, una composición y una química que genera reacciones según sus combinaciones. Cómo los seres humanos, reaccionamos químicamente entre nosotros. Absorción, expansión y contracción. Durante algunos años hice topografías de emociones, micro mundos, conversaciones entre amantes que tomaban forma como una partitura biológica. Después de mucho tiempo en esa investigación molecular me encontré con mi técnica mas reciente: Vaho, una pintura orgánica, expansiva, que alude directamente al acto de creación. Pinto con mi aliento vital, utilizando las frágiles y efímeras burbujas cargadas de pigmento para dejar una huella en el tiempo.

I.O: ¿Qué ha influenciado su trabajo?

V.W: El día a día me influencia. La naturaleza, la alquimia, la poesía, el cosmos, la música, las historias de amor. Todos esos instantes de conexión que me ponen en relación con la existencia.

De artistas me inspiran las instalaciones de naturaleza y color de Olaffur Eliason, los collages surrealistas de Max Ernst y las ilustraciones de Ernst Haeckel. Leo varios libros al tiempo, entre Filosofía, misticismo y novelas, mi alimento teórico se convierte en un collage.

I.O: ¿Qué medios, técnicas o lenguajes ha utilizado en su trabajo?

V.W: La pintura ha sido el medio principal, la movilidad del cuerpo en relación con el acto de pintar se ha convertido en un lenguaje performático. La palabra y la narrativa son parte vital del proceso de creación en los diarios escritos en maquinas viejas de escribir.

En Vaho decidí utilizar la fotografía y el video como lenguaje para traducir la evolución de la creación proveniente de la pintura, con el video capturaba la movilidad, con la fotografía los instantes de expansión y finalmente la pintura como huella, ahí los tres elementos dialogan. La utilización de nuevos lenguajes desde la pintura me permitió trabajar con fotógrafos, artistas sonoros y visuales en un enriquecedor proceso de colaboración.

I.O: ¿Cómo define la pintura?

V.W: Para mí la pintura es una expresión íntima, es un ritual de creación.

I.O: ¿Cuántas exposiciones ha tenido?

V.W: Algunas individuales en diferentes lugares, Nueva York, San Francisco, Madrid y Colombia. Colectivas varias y un par de proyectos independientes, el más reciente en México DF asociada con una productora de cine.

I.O: ¿Con qué galerías trabaja?

V.W: He pasado por varias, pero en este momento no estoy con ninguna. Un poco por mi experiencia personal creo que el artista tiene la responsabilidad de proponer dinámicas alternativas para compartir la experiencia del proceso de creación desde otros espacios que enriquecen el dialogo con otras disciplinas. Me parece que el ejercicio de la galería es importante en la medida en que posicionan al artista dentro de un contexto y le ofrecen al coleccionista y al comprador un respaldo que proviene de una tradición y de un conocimiento.

I.O: ¿Qué opina del mercado del arte?

V.W: El mercado del arte tiene muchas miradas. Si le hablo como artista el mercado del arte no siempre contribuye a un desarrollo comprometido con una investigación, porque en el momento que un proceso y una investigación se vuelva demasiado comercial, el artista puede caer en un esteticismo comercial y empezar a producir una serie de obras y elementos porque se venden. Eso me parece que es muy peligroso porque compromete al artista con un lenguaje casi que impuesto, pero él no se da cuenta de que se lo están imponiendo

I.O: ¿Qué opina del arte colombiano?

V.W: Me parece que tenemos mucha gente talentosa. Es muy triste porque el artista en Colombia no vive del arte, sino de otras cosas y por esa misma razón no se puede dedicar a lo que sabe hacer y no puede profundizar en sus procesos. Siento que hubo un momento en el que el arte solo era ese cliché de la pornomiseria y todo ese rollo de la exaltación de la violencia, el panorama por su contexto se volvía predecible y aburrido, pero veo que en este momento la gente siente que ese no es el único lenguaje que nos identifica. Tenemos una generación de artistas jóvenes –en la cual me incluyo- con una mirada diferente a la creación, comprometidos con el poder de transformación desde el arte, que permite diálogos y reflexiones más consientes y proactivos.

I.O: ¿Qué artistas colombianos le interesan?

V.W: Podría hablar de obras que me inspiran, independientemente de quién sea el artista, cuántas exposiciones haya tenido, en qué galería trabaja y cuántos premios se ha ganado. Si tengo que citar nombres me interesa la poética en la obra de Oscar Muñoz y la obra reciente de María Isabel Rueda.

I.O: ¿Qué diferencias encuentra entre el arte moderno y el arte contemporáneo?

V.W: El arte moderno es el arte que fue. El arte contemporáneo es el arte de su época. Lo contemporáneo se refiere a la forma en la que usted consume la información y la traduce, que corresponde a uno mismo y a su momento histórico, a su integración con el pensamiento y su actualidad.

I.O: ¿En qué colecciones está?

V.W: Bueno estoy en algunas colecciones privadas y hace poco entré a una colección pública en México con una co-creacion fotografica de mi más reciente proyecto, Vaho Amor Cósmico.

I.O: ¿Qué opina de las ferias de arte?

V.W: Es un espacio para hacer negocios. Un gran festín alrededor del arte en donde cada uno juega su mejor papel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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