Juan Pablo Echeverri


Iván Ordóñez: ¿Qué problemas ideológicos, estéticos o conceptuales maneja en su obra?

Juan Pablo Echeverri:Más que trabajar un problema específico, mi obra está ligada a mi vida y punto. Yo no pienso no estoy expresando algo específico cuando lo hago, es una cosa que nace, es superintuitivo. Yo hago mi trabajo a partir de las cosas que estoy viviendo y no le doy vueltas a otras cosas. Pienso más en el momento en que estoy, qué tipo de cosas me interesan y cómo me involucro en ellas por medio de autorretratos.

I.O: ¿Por qué le interesó el autorretrato?

J.P.E: Bueno, eso tuvo que ver con ejercicios de fotografía que hicimos en la universidad. Clemencia Poveda nos hizo hacer ejercicios específicos trabajando diferentes artistas. Entonces uno tenía que tratar de encarnar a esos artistas para hacer una obra por clase. Vimos gente como NanGoldin, William Wegman, Cindy Sherman, Robert Mapplethorpe, Arthur Tress, Duane Michaels entre otros. La clase de Clemencia siempre estuvo muy enfocada a ver cómo eran los artistas. Aparte de hablar de los artistas, hablaba mucho de sus vidas, de cómo eran ellos y por qué hacían ese trabajo. Estos artistas que mencioné incluían mucho de lo que eran sus vidas; su vida era un detonante para esas cosas que realizaban. Lo que más me gustó fue ver ese vínculo inseparable entre la vida de un artista y su trabajo, cómo puede uno verlo como una sola cosa. Aparte de eso nos hicieron hacer un par de ejercicios que consistían en autorretratos. Cuando hice ese ejercicio me pareció buenísimo porque sentí que podía prescindir del otro, que siempre era un obstáculo para poder ver lo que yo quería ver. Me tocaba decirle a alguien “póngase esto y haga esto aunque se vea mal”. Nadie va a dejar que eso se lo hagan. Entonces me empeloté – todo empezó ligado a eso- empecé a trabajar con mi cuerpo tal cual, era una cosa que sólo yo tenía y sólo yo podía hacer. Con eso dije: “ya está, no necesito nada más”.

El trabajo final que presenté en esta clase fue una serie de diez fotografías de diez tipos de parejas titulada 1 X 2 en 10 (1998), obra que considero es el comienzo de mi carrera como artista.

I.O: ¿Se podría leer su obra como autobiográfica?

J.P.E: Sí, totalmente.Todo esto comenzó con un diario escrito. Digamos que ese es el origen de todo. Terminé el diario, lo dejé atrás por hacer obra, entonces la obra se volvió ese diario. Si miro atrás todo lo que he hecho, puedo leer mi vida. Veo eYOs & eYAs y recuerdo entonces cuando empecé a obsesionarme con Almodovar y así… Por medio de la obra puedo recordar momentos que he vivido.

I.O: Su trabajo es abiertamente gay y trata tendencias, estéticas, códigos y formas de producción de imágenes que hacen parte del imaginario de la cultura gay…

J.P.E: Sí, eso es inevitable. Me gusta lo gay: me gustan las cosas kitch, me gustan las cosas lobas. Todo el culto gay me parece increíble. Es de ser fanático y yo he sido muy fanático toda mi vida. Desde que nací no tuve otra opción que ser fanático de los Beatles porque mis papás así me enseñaron. De ahí en adelante yo he sido fan de todo en la vida, desde My Little Ponies, Garbage Pail Kids, Menudo, GeorgeMichael, INXS, Guns N´Roses…todo, y en el momento de producir imágenes inevitablemente eso sale. Lo que quiero ver en mi trabajo es un reflejo de lo que me gusta ver. Cuando veo eso en mi trabajo me parece gratificante ver que eso sale, un poco sin querer, porque no es que yo diga que quiero coger esto, quiero que esto sea muy gay, simplemente sale solo. En todo lo que hago sale eso, quiéralo o no, ya es parte de mí.

I.O: ¿Cómo define lo gay?

J.P.E: Excesivo.

I.O: Hay algunas influencias que se hacen presentes en su trabajo como Gilbert and George, Pierre et Gilles, Robert Mapplethorpe. ¿Estoy equivocado?

J.P.E: No, para nada. Jamás me compararía con ellos, pero sí son de los primeros contactos que tuve con arte gay. Nunca aspiro a llegar a una estética como la de ellos porque no tendría sentido. Sí fui muy influenciado por los artistas que mencionamos, pero formalmente no. Lo mío en últimas no es un problema formal. En todas las obras que he producido siempre he quedado añorando un poco; nunca quedo satisfecho; si así fuera creo que no volvería a hacer nada. Siempre queda faltando algo . A veces idealizo una cosa y digo: esto va a ser así o así; lo planeo pero al final es otra cosa, me toca aceptarlo a mí también. Eso me impulsa a hacer cosas en el futuro. El resultado siempre es sorpresa.

I.O: ¿Por qué escogió la fotografía?

J.P.E: Porque era la herramienta que más estaba ligada a la realidad y a mí me interesaba la realidad. También he hecho video, pero video lo he hecho más por diversión, me lo tomo más tranquilamente, es como un pasatiempos. Sin embargo es interesante el contraste entre los dos resultados.

Si hubiera tenido aunque fuera el uno por ciento de habilidad para dibujar, seguro dibujaría. Yo nunca fui dibujante. No estudié artes porque fuera virtuoso o fuera sensible, nada de esas cosas, yo fui músico hasta el momento de entrar a la Universidad Javeriana. No estudié música porque pensé que si lo hacía me iba a dejar de gustar, e iba a perder esa pasión; igual no volví a tocar nunca. La verdad no sé ni por qué termine en esto. Mi hermana entró a hacer un curso de fotografía en los Andes, puso un cuarto oscuro en la casa y a mí me empezó a llamar la atención el cuarto oscuro como tal. Incluso yo ampliaba los negativos de ella. Después unos amigos con los que tocaba en una grupo estaban tomando “cursos libres de medios audiovisuales” -ahora artes visuales- en la Javeriana, me llamó la atención, estaba a un mes de graduarme y me metí de una. Tomé fotografía y empecé a trabajar muñecos, con objetos encontrados, composiciones con objetos, creo que le tenía miedo al sujeto: a mí no me gustaba ver gente en mis fotos, nunca las sentía mías.

I.O: ¿Cómo ha recibido la gente su trabajo?

J.P.E: Hay todo tipo de reacciones. En el público general creo que tengo muy buena aceptación. Como público general me refiero a la señora que barre en el museo, la señora de los tintos, la tía de alguien que vino… ese es el público general para mí. A mí me interesa mucho eso porque yo no estoy exponiendo discursos para artistas, ni para el mundo del arte en general, no estoy haciendo ningún tipo de reflexión política, no estoy haciendo discusión de nada.A mí me interesa que la gente la pueda ver, se pueda relacionar con ella desde la vida como tal, desde las experiencias sencillas de la vida. De ahí a que se vuelva complejo por todo lo gay o por otras cosas, eso se lo dejo a cualquiera que quiera hacer el discurso. A mí no me interesa. Me gusta mucho la reacción de la gente del común porque puede verse reflejada ahí.

También me gusta que la gente se ríe con mi trabajo: eso para mí es indispensable, que la gente se ría.

I.O: ¿Cuántas exposiciones ha tenido?

J.P.E: Individuales he tenido cuatro. Una de ellas fue el resultado de una residencia que hice en Sheffield, en Inglaterra, la única que ha sido afuera. Las otras han sido acá en Colombia, la primera en el Museo de Arte Moderno de Bogotá -Miss fotojapón-; en la Alianza Francesa –las de la gente-, y dEL CLOSET en Cu4rto Nivel. Colectivas como setenta entre las cuales habra 40 que son basura igual pero supongo que esa es la trayectoria.

I.O: ¿En qué países ha expuesto?

J.P.E: He expuesto en Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Méjico, Cuba, Dinamarca,España…

I.O: ¿Qué opina de la curaduría?

J.P.E: A veces acierta y a veces desacierta, como todo. A veces me encuentro con propuestas interesantes que me atraen. A veces no entiendo nada.

I.O: ¿Cómo ha sido su relación con las galerías?

J.P.E: Mi relación con las galerías ha sido extraña, pero para hacer una historia larga corta, no tengo ni he tenido una galería que me represente. Trabajé un par de veces con la galería El Museo pero no puedo decir que me representaron. Lo que he hecho, lo he hecho por mí mismo.

I.O: ¿Qué opina del arte colombiano?

J.P.E: Diría que no puedo hablar de arte colombiano. No puedo decir que el arte colombiano es diferente al de todo el mundo. Es igual en todo el mundo. Aunque tampoco puedo negar que hay una corriente… No sé que mas decir. Yo nunca hablo de arte, no hay tema que me aburra más. Detesto hablar de arte, darle vueltas al asunto, conceptualizar, eso me parece irrelevante. Creo además que estoy en el lugar equivocado. Yo acá veo que todo el mundo está comprometido con algo, que pertenece a un sector, que sabe lo que está pasando y la verdad yo lo único que quiero saber es cuando sale el último disco de Shakira.Igual me gustan algunos trabajos de artistas colombianos como las casitas de Pablo Adarme, me gustan los mapa-espejos Nicolás Consuegra, me gustan ls fosforos Saúl Sánchez, me encanta la obra de Miller Lagos los troncos- de papel, el caimán de Barbarita, cosas de Miguel Angel…Nadin… en fin.

I.O: ¿Qué piensa del mercado del arte?

J.P.E:Necesitamos que exista. Estoy de acuerdo con vender, soy pro comercial. El que diga que no es como hacerse un Harakiri porque de qué va a vivir. Me parece que el arte se hace para que la gente lo tenga. Me parece que mi trabajo es 100 % comercializable y vivo de esto desde hace seis años.

I.O: ¿Qué opina de las ferias de arte?

J.P.E: Me parecen bien. Yo soy pro todo lo que tenga que ver con vender.

I.O: ¿Cómo entiende la fotografía?

J.P.E: Es difícil porque para mí la fotografía se volvió un poco un lastre, más bien como un Karma: ya no puedo pensar sin fotografía. Si a mí me quitan la fotografía me va dando un mono como si a un junkie le quitaran la droga. Creo que hoy en día todo está ligado a la fotografía. Ahora estoy fascinado con las fotos de perfiles de Facebook, de Messenger, Manhunt, me parecen increíbles.

I.O: ¿Usted trabaja en su propio estudio?

J.P.E: No. A veces alquilo. Mi intención este semestre era hacer un estudio pero desistí porque me di cuenta que no soy un artista de estudio. Yo trabajo todo el tiempo; ahora que estoy lavando losa estoy trabajando. Cuando yo ya hago una producción alquilo un estudio que queda acá a dos cuadras.

I.O: Usted apareció en TheYounger than Jesus Artist Directory de la editorial Phaidon de 2009, una publicación que tuvo la asesoría de más de 200 personas entre curadores, críticos profesores y artistas de todo el mundo que seleccionaron a los mejores 500 artistas internacionales menores de 33 años. ¿Cómo llegó a hacer parte de esta publicación?

J.P.E:Fue a través de Inti Guerrero. Me contó sobre lo que quería hacer el New Museum de Nueva York, conocía mi obra y me invitó. Recibí un correo de ellos y ya.

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