Irvin Morazán


Iván Ordóñez: ¿Desde qué momento le interesó hacer arte?

Irvin Morazán: Bueno, yo originariamente soy de El Salvador y cuando estaba chiquito vine a Nueva York. Empecé a dibujar desde que estaba bien chiquito en El Salvador y no he parado desde ese tiempo. Cuando vine a Estados Unidos dibujaba bastante y cuando estaba en la escuela empecé a estudiar fotografía. Después de eso fui a una universidad en Nueva York y me puse a experimentar con la escultura y hasta ahora que hago performance, escultura, fotografía, dibujo, de todo menos pintar, quizás en el futuro. El centro de todo lo que yo hago es la escultura porque me las pongo y hago el performance con eso, después le tomo las fotos con la escultura puesta. Así fue más o menos como empezó.

I. O: ¿Qué problemas estéticos, ideológicos o conceptuales ha desarrollado en su trabajo?

I. M: Bueno, cuando era niño mis padres me llevaron a las pirámides Maya en Centroamérica. Hasta este día han inspirado el trabajo que yo hago. No sé si usted ha visto los tocados maya, las esculturas, me han inspirado mucho y las esculturas que son de piedra. Creo que en este momento no tengo muchos problemas. Por ejemplo cuando fui a Colombia tuve cinco días para hacer un tocado y un performance, y lo que hice fue agarrar las maletas, empacar algunas herramientas de mano y dije: cuando llegue ahí me voy a poner a construir, tengo que mirar el lugar en donde va a ser el performance, tengo que ver el lugar de donde voy a agarrar los materiales. Lo que hice fue agarrar materiales del jardín de una amiga y me puse a construir algo. No sabía ni lo que iba a construir. Me he sentido tan a gusto con mi trabajo que siento que puedo hacer lo que yo quiera, y siempre me va a salir como quiero. Por ejemplo me puedo demorar seis meses en construir un tocado, o me puedo tardar cuatro días, puedo cambiar mi velocidad. El resultado siempre va a ser el mismo, puedo acelerar o disminuir mi proceso y me siento muy a gusto con mi estética ahora, tengo bastante práctica construyendo ese mismo estilo de escultura hasta el punto que puedo hacerlo con los ojos cerrados.

Al mismo tiempo siempre estoy explorando cosas nuevas. Por ejemplo el tocado que hice en Colombia le puse una gallina viva, era una jaula que tenía una gallina. En el pasado he tenido estéreos grandes de Guetto Blasters, luces de neón, etc. Estoy construyendo uno nuevo que va a estar hecho de sillas de plástico Rimax.

Los tocados vienen, como le decía, de la cultura maya. He estudiado mucho la cultura maya, he leído bastantes libros. Esa ha sido la inspiración número uno que he tenido. Sin embargo yo no trato de reflejar lo que ellos hacían, sino que yo trato de agregar cosas a lo que ellos empezaron en estos tiempos contemporáneos, ponerle estéreos, usar la tecnología, ponerles neón, un animal muerto, una piel.

Los perfomances son bien intensos, es como ellos hacían rituales. Por ejemplo un ritual de un sacrificio que ellos hacían, era bien poderosas las acciones que ellos hacían. En mis performances nunca voy a hacer algo así, pero la intensidad de mis performances sí quiero que sean potentes. En un verano hice un performance y la gente se puso a llorar porque era un performance bien pesado; no sé bien porqué estaban llorando. El tocado tenía un Estéreo gigante y el sonido era mezclado, eran llamas teniendo sexo, combinado con sonidos pornográficos y con un discurso del Che Guevara. El resultado era algo bien potente. La acción que yo estaba haciendo era sentado en el piso, había un fuego gigante detrás de mí y estaba comiéndome un pepperoni grande entero, algo bien fálico. Estaba haciendo un movimiento con mis brazos parecido a los nazis cuando estaban hablando con Hitler con la carne en mi mano yendo hacia mi boca. A pesar de que la gente no hablaba español, sí claramente percibí que la acción los había tocado. Por eso digo que mis performances tienen que ser bien poderosos, no tienen que ser nada matemáticos sino bien visceral. Bueno a mí no me gusta explicar las acciones que hago sino que tiene que sentirlas, por eso tampoco me gusta grabar en video porque es bien diferente mirar la grabación que estar ahí. A veces veo algunas grabaciones que hace la gente y no es lo mismo, es mejor estar ahí.

I.O: ¿Qué cosas han influenciado su trabajo en performance?

I.M: Es algo raro porque a mí no me gusta el Performance art la mayoría del tiempo. Mi trabajo está influenciado por las películas, por el cine: las películas de Alejandro Jodorovsky, por ejemplo, Luis Buñuel, David Lync, Herzog, esos directores. Creo que las películas me han afectado más que cualquier cosa, más que el arte que yo miro acá en Nueva York.

I.O: ¿Cómo define la escultura?

I.M: En mi caso la defino como Wearable sculpture , esculturas que se ponen. Todas las esculturas que yo hago son funcionales. Cuando empecé a hacer escultura hacía unas cosas bien orgánicas, abstractas, las ponía en la pared, las ponía en el piso y me aburrí con ellas; yo quería que se movieran, no quería que fuera una cosa abstracta en la pared. Ahora puedo hacer una escultura que sea abstracta o que esté colgada en la pared, en el cielo raso o ubicada en el piso, siempre me la puedo poner y cuando me la pongo se transforma en otra cosa. Volviendo a los tocados el que hice en Colombia con la gallina era un tocado funcional, pero sentía cada paso que daba la gallina, sentía cuando se movía, etc., el que tenía los estéreos sí me afectó por la vibración y el sonido. Con estos dos ejemplos hay algo interesante y es que los tocados no son sólo algo que me puedo poner, sino que parecen que están vivos: tienen su propia magia, su propio poder, su propia energía. Ahora que mi trabajo está en esa dirección es lo que quiero: que los tocados estén vivos.

I.O: ¿En qué países ha expuesto?

I.M: Estuve en El Salvador en el Museo de Arte. Mostré el tocado del estéreo y puse unos break dancers conmigo, también estuve en Colombia. La mayoría de mis exposiciones han sido en Nueva York en el área de Brooklyn, Manhattan, Chelsea y Nueva Jersey. Nunca he tenido una exposición individual, sólo he tenido group shows. Lo que pasa es que siempre me invitan para hacer la inauguración, la gente siempre quiere que yo haga un performance para las inauguraciones, son tres horas en las que me pueden mirar. También hago presentaciones en la calle, sin galería, sin museo, sólo agarro el tocado, tengo una idea y la hago en la calle. A mí me gusta mostrar mi trabajo en los dos espacios. Acá en Nueva York sólo la gente rica o la gente educada puede mirar arte aunque las galerías están abiertas para el público. A la gente pobre le da miedo entrar a esos lugares. Por eso a mí me gusta llevar mi trabajo a otros espacios, Brooklyn, los barrios del Bronx que es gente hispana, pobre que nunca puede mirar arte.

I.O: ¿Con qué galerías trabaja?

I.M: A mí no me representa ninguna galería. Estuve con una en Brooklyn pero duró como seis meses. He tenido bastantes oportunidades para exponer con galerías comerciales pero no es lo que me interesa ahora.

I.O: ¿Qué opina de la curaduría?

I.M: Una cosa que está pasando en Nueva York es que bastantes artistas se están convirtiendo en curadores de exposiciones y eso me interesa bastante. En el pasado era gente que nunca había hecho nada de arte pero ellos eran los que decidían quién o como iban a ser las exposiciones. Que los artistas estén haciendo curadurías es interesante que ellos entienden bien lo que está pasando en el arte.

I.O: ¿Encuentra alguna relación entre la práctica artística y la curaduría?

I.M: Sí, cuando usted está pintando o haciendo algo, esas decisiones son intuitivas. Usted usa mucho su intuición cuando hace arte. Cuando usted está montando una exposición usted puede usar esa misma intuición para tomar decisiones. Para alguien que no ha hecho arte su intuición va a ser bien diferente, su comprensión va a ser bien distinta.

I.O: Usted es salvadoreño de nacimiento pero ha vivido toda su vida en Nueva York ¿ de qué forma influencia o afecta su trabajo como artista?

I.M: Eso es algo bien interesante. Por ejemplo yo fui a una de las escuelas más famosas y caras de Nueva York, en mi clase había como 100 estudiantes y de esos 100 estudiantes sólo había dos hispanos, había gente de todos los países pero sólo dos hispanos. De esos 100 sólo los dos hispanos tenían trabajo y hacían préstamos para pagar las cuotas de la universidad; el resto de la gente tenía dinero y era de otra clase.

Acá en el mundo del arte de Nueva York no hay muchos salvadoreños. Aquí sólo he conocido tres artistas salvadoreños y eso me ha interesado bastante. La mayoría de los artistas en Nueva York son gente blanca, son de Korea o japoneses, son de Asia. Creo que en estos últimos tres o cuatro años han salido bastantes artistas que son hispanos, de todos los países, somos bastantes ahora. Cuando hay una exposición llegan bastantes artistas hispanos y esto es la primera vez que pasa en Nueva York. Creo que vamos a ser mayoría, bastantes curadores, galerías y gente que está exponiendo está interesada en mí porque no hay muchos artistas salvadoreños. Creo que estoy en este punto de que me beneficia ser un artista hispano porque mi trabajo es bien diferente comparado con lo que hace otra gente aquí.

I.O: ¿Qué diferencias encuentra entre el arte moderno y arte contemporáneo?

I.M: El arte contemporáneo de acá de Nueva York parece que no respeta nada y en el pasado habían unas reglas y unas líneas que la gente no cruzaba. Creo que esa es la gran diferencia: que nada se respeta.

I.O: ¿Qué opina del mercado del arte?

I.M: Esa es una de las razones por las que no estoy interesado en una galería porque la mayoría de tiempo las experiencias que he tenido o que mis amigos han tenido es que ellos quieren un producto que se pueda vender. Eso es válido porque ellos tienen que pagar la renta y tienen que hacer dinero porque es un negocio para ellos. Yo hago mis tocados y cosas así y hago fotografías, la fotografía se puede vender, se puede vender bien porque la misma foto se puede vender varias veces, pero también soy un artista y me gusta experimentar, me gusta hacer cosas que no se pueden vender como los performances, pero también tengo que pagar mi renta y tengo que pagar mis cuentas. También por eso creo que es bueno que un artista haga un producto que se puede vender, pero que no cambie su estética, que se mantenga “verdadero” consigo mismo. Eso es importante porque he conocido artistas muy experimentales que hacen cosas que no se pueden vender y después hacen unas pinturas gigantes con bastantes colores sólo para venderlas y es bien diferente del otro trabajo que hacen. Creo que eso no está bien, no me siento bien cuando miro cosas así.

I.O: ¿Qué opina de las ferias de arte?

I.M: Yo creo que son excelentes porque en el pasado, por ejemplo, si yo tengo una galería en Nueva York sólo me podía ver ahí, pero ahora puedo estar en todo el mundo, mi trabajo se mueve. Es bueno porque el mundo del arte de Nueva York puede ir a otros lugares como Miami, puede ir a otras ferias en América Latina, Europa. Yo creo que las ferias han cambiado el mundo del arte, ha hecho el mundo más pequeño.

I.O: ¿Qué artistas le interesan?

I.M: Hay un señor que tiene 60 años y hace unas esculturas que se las puede poner, se llama Kim Jones. Él no es muy famoso pero me interesa porque hace cosas como las mías. La verdad no puedo decir que hay muchos artistas que me interesan. Me gustan bastantes obras pero no hay un artista que persigo. Cuando estaba estudiando me gustaba mucho Arshile Gorky , el pintor, o Philip Guston, otro pintor. Me interesan más, como le decía antes, directores como David Lynch o Herzog.

I.O: ¿Por qué su interés por el cine y en especial este tipo de directores?

I.M: Porque las historias y lo que hacen es bien complejo, me hacen pensar más. Una buena razón también es que en el futuro quiero ser cineasta: como le dije que empecé con fotografía, escultura, perfomance, pero cuando tenga más experiencia con el mundo y con la vida creo que voy a terminar haciendo películas.

I.O: Hablemos sobre la parte ritual y mística de su investigación sobre lo maya, y la forma en la que lo involucra en su trabajo.

I.M: sí, la parte ritual me interesa bastante empezando por los tatuajes. Lo que pasó en América Central, especialmente en el Salvador cuando llegaron los españoles destruyeron bastante la cultura; todos los monumentos grandes está ahí todavía, pero todas las cosas pequeñas las habían destruido. Por ejemplo, una de las cosas que me ha inspirado bastante es un dios que se llama Xipe-totec. Uno de los rituales que hacían los mayas o los pipiles de El Salvador era que cuando mataban a uno de sus enemigos le quitaban la piel y se la ponían como ropa, la piel completa del enemigo se la ponían como un traje, eso lo hacían para el dios Xipe-totec para la abundancia en los cultivos. Ellos tenían que usar la piel por 21 días o hasta que se pudriera: comían, dormían, estaban con su familia, etc., todo esto lo hacían con la piel puesta. Los españoles quisieron borrar este tipo de cosas pero muchas cosas han sobrevivido de esos rituales. Conectando lo que ha pasado con los Pipiles y los Mayas con lo que pasó en los ochenta en la guerra en El Salvador: lo que hacían los soldados a los campesinos que mataban, los que pensaban que eran guerrilleros les quitaban las pieles y cubrían los árboles con la pieles de esas personas. Pensando en ese ritual para Xipe-totec, no era muy diferente de lo que estaban haciendo esos soldados.

También hay una costumbre de los campesinos salvadoreños y es que cuando hay sequía y los árboles han tenido un mal nacimiento, los campesinos lo que hacían era que decoraban los árboles con ropa, trapos y bolsas de plástico para que a ese árbol le diera pena en frente de los otros árboles, así la próxima cosecha iba a tener frutas. Esa es una de las costumbres que tienen en El Salvador. Usted camina por una plantación y ve unos árboles que son ridículos, que están cubiertos con estas cosas y ese es el campesino tratando de hacerle burla para que en la próxima cosecha produzca frutas. Es bien importante lo de los Xipe-totec y las otras costumbres porque son ejemplos de costumbres que se han perdido y que la mayoría de salvadoreños no entendieron.

I.O: ¿Qué artistas salvadoreños le interesan?

I.M: Me interesa Simón Vega y otro artista que se llama Carlos Carcamo que vive en Nueva York esos son como los artistas más actuales. El resto en El Salvador eran artistas modernos, lo contemporáneo es algo bien joven en El Salvador.

 

 

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